Bocados teológicos: #1 Dios es simple (doctrina de la simpleza de Dios)

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El artículo 1 de la Confesión Belga de 1561 dice: “Todos nosotros creemos con el corazón y confesamos con la boca, que hay un ser espiritual, único y simple, al que llamamos Dios: eterno, incomprensible, invisible, inmutable, infinito, todopoderoso, perfectamente sabio, justo, bueno y fuente superabundante de todos los bienes.” Dios es simple.

A primera vista esto parece confuso, pero una breve explicación nos ayudará a entender no solamente su importancia teológica sino también sus profundas connotaciones prácticas para la vida de un cristiano.

Algo conciso

Mi explicación será breve y concisa puesto que yo no soy teólogo en el sentido que lo menciona R. C. Sproul en su libro Todos somos teólogos cuando dice sobre la teología sistemática que su trabajo es observar la fuente de datos bíblicos; las fuentes de los desarrollos históricos que nos llegan por medio de las controversias y los concilios eclesiásticos, así como sus subsecuentes confesiones y credos; y las ideas de las grandes mentes con que la iglesia ha sido bendecida a lo largo de los siglos… No todos los maestros son tan astutos como Agustín de Hipona, Martín Lutero, Juan Calvino o Jonathan Edwards. Esos hombres no tienen autoridad apostólica, pero la simple magnitud de su investigación y la profundidad de su entendimiento han enriquecido a la iglesia en todas las épocas. 1

Dicho esto, ordenaré los pensamientos de manera que sean de mayor provecho.

¿Qué es la teología?

Es el estudio de Dios y su meta principal es conocerlo para adorarlo mejor. Creo que todos los que profesan ser hijos de Dios deberían interesarse en esto o de lo contrario estamos ante un serio problema pues la esencia de la vida eterna es el mismo conocimiento de Dios (Juan 17:3) y porque Jesucristo vino para esto mismo (Juan 1:18)

Una de las cosas que busca la teología es hacer una distinción entre Dios como Creador y sus criaturas. No hacerlo derivará inexorablemente en un concepto y práctica idolátrica que acarreará adorar a la criatura antes que al Creador (Romanos 1:22-25). Por lo tanto una adoración verdadera requiere de un conocimiento cabal de quién es Dios. Esto debe hacerse de manera intencional, como lo presenta el Dr. James Dolezal en su artículo (en inglés) sobre La simpleza de Dios 2 donde menciona que “la distinción de Dios de todas las criaturas no debe ser simplemente confesada, sino localizada apropiadamente, y sus implicaciones claramente pensadas. Esto es crucial tanto para el orden correcto de nuestra adoración como para fomentar la esperanza confiada al pasar por este mundo de adversidad”. (Salmo 46:10; Hebreos 6:13-18).

Entonces ¿qué significa que Dios es simple?

Como concepto primario decimos que Dios no tiene partes, no es un ser compuesto sino de una sola pieza por así decirlo. Esto parece contradictorio puesto que nosotros tenemos la tendencia a pensar que algo complejo es algo extraordinario, que impresiona y que puede hacer muchas cosas y, por otro lado, pensamos que algo simple es poco incentivador. Me explico: estoy escribiendo en mi computadora; lo único que hago es apretar teclas y las palabras aparecen en la pantalla. Es fabuloso, pero es complejo. Para que eso ocurra hay miles de partes conectadas que permiten el producto final. La computadora depende de muchas partes para poder funcionar. Dios no es así, nada es ni hay antes de él; es la fuente principal de todo. Depende de sí mismo, es independiente y autosuficiente (lo que también se conoce en teología como la aseidad de Dios), y aquí puedes leer más sobre esto. También mencionado por Dolezal, es apropiado citar al puritano Stephen Charnock quien dice: “Dios es el ser más simple; porque lo que es primero en la naturaleza, sin tener nada más allá de ella, no puede de ninguna manera ser pensado para ser compuesto; porque todo lo que es así, depende de las partes de las cuales está compuesto, y así no lo es el primer ser: ahora Dios siendo infinitamente simple, no tiene nada en sí mismo que no sea él mismo, y por lo tanto no puede cambiar nada en sí mismo, siendo él mismo su propia esencia y existencia.”

Otra cosa que aprendemos sobre la simplicidad de Dios, y por vía de implicación directa, es que los atributos de Dios son exactamente iguales en perfección y que no pueden ser ejercidos de manera independiente el uno del otro. Dios es distinto de las criaturas en ese sentido. Nosotros tenemos distintos atributos pero no todos son ejercidos o vistos de la misma manera. Yo no soy igualmente justo que paciente, o igualmente paciente que sabio, etc. Puedo ir al gimnasio y ejercitar mis brazos, o piernas o espalda indistintamente y por separado. Dios no es así. Sus atributos son exactamente iguales. De hecho, la justicia no define a Dios, Dios define a la justicia; la santidad no define a Dios, Dios define a la santidad. El amor no define a Dios, Dios define el amor; y así con cada uno de sus atributos. Todos sus atributos son los que contribuyen para que Dios sea Dios. Nuevamente, Dolezal dice: “Hablando apropiadamente, Dios no tiene sabiduría, justicia, poder, etc. – atributos realmente distintos de Su ser como Dios. Más bien, Dios es la sabiduría por la cual Él es sabio, la justicia por la cual Él es justo, y el poder por el cual Él es poderoso, y así sucesivamente para todos Sus otros atributos.”

Esto explica que para Dios nada es imposible (Lucas 1:37). La cruz de Cristo es el ejemplo máximo del Dios de las imposibilidades resueltas.

La cruz, una demostración de la simpleza de Dios

No creo que haya otro lugar donde la simpleza de Dios se ha manifestado con mayor énfasis y dónde ha demostrado su carácter glorioso a la vista del hombre que no sea el Calvario. No es el propósito de este artículo mostrar toda la explicación e implicación teológica, pero pensamos en el conocido texto de Exodo 34:6-7 donde, por un lado Dios dice que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; y por otro lado dice que no tendrá de ningún modo por inocente al malvado. Esto es conocido como el dilema 3 de Dios y que también está implícito en Proverbios 17:15 “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al Señor.” En otras palabras, ¿cómo puede Dios ser justo y misericordioso al mismo momento? ¿Cómo puede Dios mostrar ambos atributos al mismo tiempo, justicia y misericordia, recibiendo a pecadores y continuar siendo Dios santo y perfecto? La simpleza de Dios demanda que así sea, que ambos atributos sean exactamente iguales.

Y tenemos la respuesta a esto en la cruz; y en lo que se conoce como el corazón del libro de Romanos, encontramos la explicación. Romanos 3:25-26 “a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” He aquí el gran ejemplo de un Dios simple: En Cristo Jesús, la justicia de Dios se hizo patente completamente y la misericordia de Dios para perdonar y recibir al pecador fue igualmente desplegada.

Esto explica que para Dios nada es imposible (Lucas 1:37). La cruz de Cristo es el ejemplo máximo del Dios de las imposibilidades resueltas.

Tener el conocimiento de algo no es lo mismo que aplicarlo. Algunos creen que la teología y la doctrina sirven solamente para llenar la cabeza pero que no contienen nada de practicidad. Esto es absolutamente absurdo.

¿Cómo respondemos a esta verdad?

Tener el conocimiento de algo no es lo mismo que aplicarlo. Algunos creen que la teología y la doctrina sirven solamente para llenar la cabeza pero que no contienen nada de practicidad. Esto es absolutamente absurdo. Pregúntale a un arquitecto si el plano de un edificio no contiene nada de practicidad útil, y tendrás tu respuesta. Saber que Dios es simple, indivisible y no compuesto nos debería llenar de gratitud y profunda adoración.

  1. El nunca mostrará justicia sin misericordia, misericordia sin santidad, santidad sin rectitud, rectitud sin poder, etc.
  2. Los actos más dolorosos de Dios en mi vida están llenos de amor.
  3. Las atrocidades del mundo están enmarcadas dentro de la bondad de Dios que con paciencia soporta a los impíos habiendo provisto ya el medio para su salvación.
  4. La voluntad de Dios está perfectamente ajustada a cada una de mis circunstancias.
  5. Saber cómo es Dios de acuerdo a lo que enseña su palabra, impide que encuentre una similitud con la criatura que de lugar a la idolatría.

Recomendaciones

Si quieres aprender más sobre esto te animo a que leas buenas referencias bíblicas de teología tales como la Teología de Wayne Grudem o Todos somos teólogos de Sproul, o la Teología sistemática de MacArthur. Estos pueden ser buenos lugares para comenzar. Puedes buscar en Google muchos recursos teológicos gratis que te darán muchísima información valiosa para aprender. Pero sobre todo, no olvides que Dios no puede ser colocado dentro de un laboratorio; para estudiar a Dios debes estudiar su palabra y esto no puede ser hecho sin la iluminación del Espíritu Santo y con la debida actitud que corresponde, recibiendo con mansedumbre la palabra implantada con el mandato claramente expresado por Santiago, “Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas. Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz[y, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:21-25

  1. R C Sproul – Todos somos teólogos, p 21 © Copyright 2015, Editorial Mundo Hispano.
  2. Tabletalk Magazine, Mayo 2018
  3. Argumento formado por dos proposiciones contrarias disyuntivamente, de tal manera que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrada una determinada conclusión, RAE

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Continúa su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría.