Dirección divina: Rut y Ester – ¿Qué enseña cada uno de estos libros acerca de la providencia de Dios? Ensayo

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La historia de Rut y Ester difieren en tiempo, personajes, circunstancias y espacio; no hay duda de eso. Pero lo que ambas tienen en común es la clara e inequívoca evidencia de la providencia de Dios de principio a fin. ¿Nunca te ha dado la impresión de que alguien te está mirando aunque no haya nadie alrededor? Esa es un poco la idea que uno observa en el transcurso de la historia de ambos personajes: Alguien está mirando y alguien está dirigiendo los hilos de la historia. Quienes han transitado por el Antiguo Testamento pueden estar seguros que Rut y Ester tienen un paralelo indiscutible con otra historia de similares características providenciales, la historia de José. Pero vamos a ocuparnos de Rut y Ester en este espacio y especialmente asumiendo que el lector ya está familiarizado con ambos relatos.

Rut, una mujer gentil incluída en el pueblo de Dios

La historia de Rut es absolutamente extraordinaria. Solamente el entorno y contexto espiritual que posee le da un brillo único. Rut se desarrolla en un momento cuando, usando la expresión característica del libro de los Jueces, “cada uno hacía lo que le parecía” (Jueces 17:6; 21:25). Dios coloca la lupa sobre el hilo de la historia de la redención en Noemí; regresando a Belén viuda, sin hijos, y solamente con la compañía de su nuera Rut, una mujer moabita. Ningún extranjero tenía parte en el pueblo de Dios. Pero ahora observamos cómo los acontecimientos evolucionan de forma que solo la providencia de Dios lo hizo posible.

Dios en su providencia pudo transformar circunstancias trágicas en un eslabón glorioso en la cadena de la redención, sólo por gracia.

Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios, mi Dios

Lo primero que se destaca es la conversión de Rut. Ella confiesa a Dios como su Dios, pues le dice a su suegra: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” (Rut 1:16). Rut y Noemí “llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada” (Rut 1:22). Acto seguido, Rut espiga como extranjera en el campo de Booz, que resultó ser pariente cercano de Noemí, sin ella saber nada sobre esto (Rut 2:3). Booz tiene el derecho de continuar la descendencia de su pariente fallecido y para ello adquiere a Rut como esposa. Noemí llega a ser la bisabuela del rey David y Rut, su abuela, pues es maravilloso lo que leemos al llegar al Evangelio de Mateo: “Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.” (Mateo 1:5). La madre de Booz fue la mismísima Rahab, una mujer también extranjera, cananea, pero convertida a la fe genuina. Booz, con toda probabilidad, vio en Rut un reflejo de su propia madre. Todo esto es una clara indicación de cómo Dios en su providencia pudo transformar circunstancias trágicas en un eslabón glorioso en la cadena de la redención, sólo por gracia. (Rut 4:16-17)

Ester, una mujer judía incluída en un pueblo gentil

La historia de Ester es otra de magnífica demostración de la providencia de divina; especialmente porque Dios, que es el personaje principal en toda la narración bíblica, no aparece mencionado en ninguna parte del libro. En este relato, el pueblo de Dios está cautivo en una nación extranjera (Persia) como consecuencia de años de desobediencia a Dios. Pero hay una joven huérfana, Ester, criada por su primo Mardoqueo que entra en escena de forma que la mano de Dios no puede dejar de verse, aunque no se lo mencione (Ester 2:7). Una serie de acontecimientos providenciales hacen que Ester sea proclamada y escogida reina cuando ni siquiera compitió por ese puesto buscando gracias especiales (Ester 2:12-15). El pueblo de Dios es puesto en amenaza como resultado de la negativa de Mardoqueo en doblar su rodilla ante Amán, un descendiente de Agag, de Amalec, quien también fuera enemigo de los judíos en la antigüedad. (Ester 3:6).

Si perezco, que perezca

Siendo que Amán, segundo después del rey obtiene permisos para destruir a los judíos, el fin parece ser ineludible. Y es entonces cuando encontramos uno de los versículos más impresionantes del libro y quizá de la Biblia, “Aquella misma noche se le fue el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las leyeran en su presencia.” (Ester 6:1) ¿Por qué? Porque es el punto de inflexión del libro donde Mardoqueo es reconocido por el descubrimiento de una amenaza al rey, algo que no fue tenido en cuenta en su momento. Pero dicho reconocimiento es hecho público a través de Amán, quien buscaba su muerte.

A todas luces, el libro de Ester muestra de qué manera la providencia divina libra del exterminio al pueblo del cual vendría el Mesías, y lo hace a través de una mujer sin un futuro promisorio.

Ligado a este hecho, Ester decide entrar para interceder por su pueblo sin ser llamada a la presencia del rey; algo que estaba penado con la muerte. Sin embargo, Ester expone su vida ante la chance de que su pueblo sea barrido por completo de la faz de la tierra; y lo hace pronunciando sus famosas palabras: “entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.” (Ester 4:16). Tal valentía es premiada con la gracia del rey para con ella, otro hecho de la providencia divina. Ester descubre a Amán como el real enemigo ante el rey y a su vez obtiene el derecho de defensa por parte de toda la nación judía. A todas luces, el libro de Ester muestra de qué manera la providencia divina libra del exterminio al pueblo del cual vendría el Mesías, y lo hace a través de una mujer sin un futuro promisorio.

Conclusión

Tanto Rut como Ester nos recuerdan que Dios es el Señor de la historia; que su mano providente puede obrar a través de una mujer extranjera quien por gracia es colocada en el pueblo escogido para ser parte de la línea genealógica del Mesías; o bien obrar a través de una mujer judía, quien por gracia es colocada como reina en una nación pagana para preservar de esta manera al pueblo del Mesías, aún cuando probablemente la rama genealógica de donde vendría, para este tiempo ya estaría asentada en Jerusalén construyendo el templo (Zorobabel).

No debemos desligar estas historias de nuestra propia experiencia y entendimiento en la vida cristiana. Ambos libros quieren comunicarnos que la providencia de Dios continúa obrando en todo y especialmente a favor de sus hijos, aunque estos no lo perciban claramente. Es que esto es lo que hace Dios desde el momento en que salva a uno de sus hijos (Efesios 2:10; Filipenses 1:6). Es muy edificante poder considerar esta verdad teológica y vivir con un entendimiento cada vez mayor de la misma. Nada escapa el control soberano de Dios que obra incluso cuando nuestra responsabilidad de las decisiones que hacemos es un asunto indiscutible. Vivamos a la luz de esto puesto que le dará un profundo sentido a nuestro rol como sal de la tierra y luz del mundo, proclamando el evangelio de Jesucristo.

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Finalizó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría.