MUCHO MÁS QUE UN LIBRO

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter

“Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos.” – 2 Crónicas 34:18-19

Cambios repentinos que marcan vidas

Con veintiséis años de edad, Josías ya estaba completamente involucrado en una restauración espiritual para la nación comenzando con una limpieza de toda la idolatría que abundaba en la tierra gobernada por su mano. No se detuvo allí sino que continuó con su noble propósito que incluyó una completa refacción y purificación del templo. Allí, aconteció algo que cambiaría por siempre el corazón del rey; durante el proceso de limpieza, el libro de la ley fue hallado por el sacerdote Hilcías y llevado por el escriba Safán para ser leído en la presencia de Josías.     El impacto que hizo “la ley de Jehová (que) es perfecta (y) que convierte el alma” (Sal. 19:7) fue tan grande que Josías fue quebrantado, su corazón conmovido, se humilló delante de Dios y todo como resultado de oír su palabra por primera vez con respecto al juicio que vendría por causa de la desobediencia persistente de la nación durante tantos años anteriores.

Quizá no lo notes a simple vista, pero ver la Biblia solamente como “un libro” o verla como “las palabras de la ley” (de Dios) establece una diferencia que define el destino eterno de los hombres.

¿De qué manera ves tu Biblia?

Pero lo que es llamativo es cómo Safán y Josías vieron el escrito divino. Safán dijo: “El sacerdote Hilcías me dio un libro”  mientras que Josías “oyó las palabras de la ley” Quizá no lo notes a simple vista, pero ver la Biblia solamente como “un libro” o verla como “las palabras de la ley” (de Dios) establece una diferencia que define el destino eterno de los hombres. Si la Biblia es solamente un libro para ti, entonces jamás verás en ella el mensaje que transforma la vida del pecador, siempre será “un libro escrito por hombres” – como suelen excusarse quienes ni siquiera han hojeado sus páginas para cerciorarse de su glorioso contenido y su esperanzador mensaje. Pero si la Biblia es para ti “la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pe. 1:23), entonces tu también serás uno de los tantos a través de la historia de la humanidad que habrá disfrutado de haber nacido de nuevo “por la palabra de verdad” (Stgo. 1:18), “la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pe. 1:25).

Mucho más que un libro

No es un asunto menor cómo veas la Biblia; por causa de verla como un libro quizá la tienes abierta permanentemente en el salmo 91 como una especie de amuleto extraño; pero si la abres en los mil ciento ochenta y ocho capítulos restantes aprenderás acerca de su Autor, el Salvador Jesucristo quien “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (He. 1:3) y quien dijo “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (Jn. 5:24).

Deseable más que el oro, dulce más que la miel

Si no tienes una, consigue hoy un ejemplar de la Palabra de Dios, comienza a leerla con sed y rogando a Dios que te muestre cómo ser perdonado, salvo y transformado. Será más que un libro, será lo que vivifique tu alma moribunda y cual el rey David será para ti también y para siempre “Deseables más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal” (Sal. 19:10)

Más para leer

Vida Cristiana

Peligros de una apariencia espiritual

Una apariencia exterior no hará absolutamente nada para mejorar tu relación con Dios pero sí fomentará el orgullo y hará que tu corazón y tus ojos se transformen en la regla que dirige tu vida y tus decisiones.

Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Continúa su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría.