Que el coronavirus no afecte tu teología

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El COVID19, conocido como el coronavirus, avanza a nivel mundial a pasos más rápidos de lo que muchos creíamos o esperábamos, y ya ha pasado del grado de epidemia a pandemia en algunos lugares del mundo. El temor a un contagio y aún la muerte no es ajeno a la vida de los cristianos tampoco. Sin embargo, una de las cosas que sí puede y debe evitar el pueblo de Cristo es el mal uso de la palabra de Dios en situaciones como estas y otras semejantes. Tenemos “preciosas y maravillosas promesas” dice el apóstol Pedro (2 Pe. 1:4), pero que nos han sido dadas en un contexto espiritual específico.

Recordando lo básico

Hay algunas cosas que son necesarias recordar siempre frente a cualquier tipo de situación que se enmarque dentro de una tragedia o desastre, son las que pueden sostenernos frente a lo inesperado. Estas se encuentran en la palabra de Dios y están para que las leamos, las creamos y las practiquemos. Voy a enumerar aquí las verdades bíblicas que fueron bien delineadas por el pastor John Piper en un episodio de “Ask Pastor John” 1 1. Cuando el pecado entró en el mundo a través de Adán y Eva, Dios ordenó que el orden creado, incluyendo nuestros cuerpos físicos como personas creadas a su imagen, experimentarían corrupción y vanidad, y todos los seres humanos morirían. (Romanos 8:20-23) 2. Dios a veces inflige enfermedades a su pueblo como un juicio purificador y de rescate, que no es una condenación, sino un acto de misericordia para sus propósitos de salvación. (1 Corintios 11:29-32) 3. Dios a veces usa la enfermedad para emitir juicios particulares sobre aquellos que lo rechazan y se entregan al pecado. – (Hechos 12:20-23) 4. Todos los desastres naturales, ya sean inundaciones, hambrunas, langostas, tsunamis o enfermedades, son un trueno de la misericordia divina en medio del juicio, llamando a todas las personas en todas partes a arrepentirse y realinear sus vidas por gracia, con el valor infinito de la gloria de Dios. (Lucas 13:1-5)

Usando buena hermenéutica

Tener confianza de que la Biblia es la palabra inspirada de Dios (2 Ti. 3:16) y que es viva y eficaz (Heb. 4:12), y que también es perfecta (Sal. 19:7), no nos excusa para usarla como queremos. Todo lo contrario, sabiendo que es una espada de dos filos, hemos de utilizarla correctamente, con una buena hermenéutica bíblica (la técnica o método de interpretación de un texto). De esta manera estaremos honrando a Dios (2 Ti. 2:15) y especialmente bendiciendo a su pueblo que es energizado por la escritura (1 Tes. 2:13). Pero ¿qué tiene que ver esto con el coronavirus?

“Frente a una epidemia como el coronavirus o alguna similar, no hace falta esperar mucho tiempo para que aparezcan por las redes sociales textos como los del Salmo 91”

Evitando forzar o utilizar mal textos “tentadores”

Frente a una epidemia como el coronavirus o alguna similar, no hace falta esperar mucho tiempo para que aparezcan por las redes sociales o en diferentes ámbitos, textos como los del Salmo 91, “Porque Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.” (Sal. 91:3), “No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.” (Sal. 91:5-6) Alguien dirá: “¿Pero es que no vienen estos textos como anillo al dedo?” A lo que respondo: No necesariamente, y tampoco apropiadamente. Piensa en esto, seguramente hay muchos cristianos que han partido a la presencia del Señor como consecuencia del COVID-19 y que tenían la misma Biblia que tú y yo tenemos. Este salmo no hizo absolutamente nada para protegerlos. Al menos, si pensamos que es una promesa 100% para todos, no parece haberse cumplido así en ellos. Pero, preguntarás, ¿no puedo aplicar de ninguna manera esto a una situación como la que enfrentamos? La respuesta es sí. Considera, por ejemplo, el caso de Charles Spurgeon durante el brote de cólera de 1854:

“Regresaba tristemente a casa después de un funeral, cuando, como Dios quiso, mi curiosidad me llevó a leer un periódico que fue regado en la ventana de un zapatero en Great Dover Road. No parecía un anuncio comercial, ni lo era, ya que llevaba, con una buena letra en negrita, estas palabras:
“Porque has hecho del Señor, que es mi refugio, incluso el Altísimo, tu habitación; no te sobrevendrá el mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada.”
El efecto sobre mi corazón fue inmediato. La fe se apropió del pasaje como suyo. Me sentí seguro, renovado, ceñido con la inmortalidad. Seguí visitando a los moribundos, en un espíritu tranquilo y pacífico; No sentía miedo al mal y no sufrí ningún daño. Agradezco reconocer a la Providencia que movió al comerciante para colocar esos versos en su ventana; y en recuerdo de su maravilloso poder, adoro al Señor, mi Dios”
2

Spurgeon se hallaba en medio de un servicio en el cual le era imposible estar ausente, y su temor frente a una realidad más que obvia le llevó a depender en confianza de la palabra de Dios pero no como una especie de aspirina que le protegería de cualquier enfermedad. Más bien fue la providencia de Dios hablándole puntualmente. Pero no creo que Spurgeon hubiera interpretado que ese texto bíblico significaría una garantía de inmunidad permanente. Eso, sin embargo, es lo que muchos interpretan al leer el Salmo 91.

Si queremos utilizar una correcta hermenéutica, entonces debemos comenzar por entender que el libro de los Salmos es literatura poética

¿Enseña Salmo 91 que ninguna plaga llegará a nuestras vidas?

Si queremos utilizar una correcta hermenéutica, entonces debemos comenzar por entender que el libro de los Salmos es literatura poética hebrea y, como tal, utiliza diferentes tipos de paralelismos; al menos tres: Sinónimo: La segunda línea repite el mismo punto que la primera, usando a menudo sinónimos de las palabras usadas en la primera línea. (Ej. Sal. 18:3-4) Antitético: Esto es cuando la segunda línea expresa lo opuesto a la primera línea. (Ej. Sal. 18:26-27) Sintético: Cuando una línea poética se basa en otra línea poética, pero éstas no están relacionadas como paralelismo sinónimo o antitético. (Ej. Sal. 18:3 y 7). De manera que al leer el Salmo 91 no deberíamos dejar de pensar que estos paralelismos pueden estar presentes. Pues bien, tal es el caso de los “versículos famosos” que se utilizan para garantizar que nada de nada afectará o alcanzará de forma dañina a los cristianos.

Pero el Salmo 91 tiene como propósito mostrarnos el control soberano y providente de Dios, no es una promesa de inmortalidad. Sus figuras están correctamente utilizadas para que se entiendan y se canten (los Salmos eran más bien para ser cantados que leídos) como testimonio del poder de Dios. Mira lo que nos dice Derek Thomas, en uno de los mejores comentarios del libro de los Salmos, y refiriéndose a Sal.91:3: “La mayoría de estos peligros son de un tipo que golpean sin ser vistos, contra los cuales los fuertes son tan indefensos como los débiles. Algunos, como la trampa del cazador (Sal. 91:3), son obviamente metáforas de las tramas que enredarían nuestros asuntos (Sal. 140:1-5) o comprometerían nuestra lealtad (Sal. 119:110). Otros son males que atacan la mente (5a) o el cuerpo, por acción humana o no humana (Sal. 91:5b, 6). Las imágenes de la peste que acecha… y la destrucción que destruye (es decir, que devasta) son personificaciones poéticas; no hay razón para interpretarlas como demonios” 3. Otra vez expresa Thomas sobre estas palabras en el Salmo 91:7-10: “El texto es enfático: “a ti no se te acercará”. Esta es, por supuesto, una declaración de la exacta y minuciosa providencia, no un amuleto contra la adversidad. La no menos contundente promesa de Romanos 8:28 (‘… todo… para bien a los que le aman’) no excluye ‘la desnudez, o el peligro, o la espada’ (8:35); cf. de nuevo la paradoja de Lucas 21:16, 18. Lo que sí nos asegura es que nada puede tocar al siervo de Dios sino con el permiso de Dios” 4

Las imágenes de la peste que acecha… y la destrucción que destruye (es decir, que devasta) son personificaciones poéticas; no hay razón para interpretarlas como demonios

Dios es soberano y no necesita defensores

Con una mala comprensión de la naturaleza y atributos de Dios, muchos cristianos buscan defender a Dios frente a situaciones extremas y de tragedias. Si una tragedia es evitada, Dios obró. Si una tragedia ocurre, Dios no tenía nada que ver. Eso es ignorancia de la soberanía de Dios. La salvación de personas en un tsunami y la muerte de miles en el mismo tsunami, ambas cosas ocurren porque Dios lo permite. No entendemos todas las cosas, pero la Biblia nos da suficientes evidencias para asegurarnos que nada escapa al control soberano de Dios. “¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?” (Lamentaciones 3:38). El salmista dijo que Dios es bueno y bienhechor (Salmo 119:68). El COVID -19 está bajo el control de Dios y por lo tanto no tenemos ninguna injerencia sobre su efecto, o no, sobre nuestras vidas. Dios puede librarnos de él en medio del mayor foco de este virus, o bien puede permitir que lo contraigamos en medio de un desierto a miles de kilómetros de distancia de cualquier persona. No debemos usar ningún texto de la Biblia para garantizar algo que no nos ha sido garantizado por Dios.

¿Qué deberíamos hacer entonces?

  • Inicialmente, recordar que vivimos en un mundo disfuncional afectado por el pecado pero que aún así, nada ha escapado del control soberano de Dios.
  • Aprender a interpretar la Biblia en su contexto y con una hermenéutica adecuada. ¿Qué género literario estoy leyendo? ¿Narrativa? ¿Poesía? ¿Profecía?
  • Evitar un mal testimonio al utilizar la palabra de Dios de maneras que no hemos sido autorizados, es decir, aplicando textos a situaciones que nos parecen convenientes pero que no tienen ese propósito.
  • Priorizar el evangelio sobre todas las cosas. La única manera de que la plaga de la condenación no toque a un ser humano, es que ponga su confianza en Jesucristo el cual concede la vida eterna a todos los que se arrepienten de sus pecados y ponen su confianza en sus méritos divinos.
  • Tomar todos los recaudos que los entendidos de la salud nos recomienden frente a situaciones como las del coronavirus y confiar en que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros en el camino de la obediencia y sujeción a las autoridades (Romanos 13:1)

Conclusión

Tenemos un Dios soberano que nos ha dado su palabra que es lámpara y lumbrera a nuestro camino (Sal. 119:105); a través de ella hemos conocido la salvación por medio de la persona de Jesucristo (Santiago 1:18; Efesios 1:13). Sabemos que amar a Dios es la consecuencia de que él nos amó primero (1 Juan 4:10). También tenemos la certeza de que cuando Dios nos dio a su Hijo, nos dio todo lo que tenía y nada más necesitamos (Romanos 8:32), y por esta razón sabemos que inclusive la victoria sobre lo más terrible que venga, nos está asegurada. “Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:37-39). Lo mejor, pues, será usar bien la Biblia para asegurarnos de que Dios hará lo que ha prometido.

  1. https://www.youtube.com/watch?v=IfStzaznIzk
  2. https://expositorbiblicorf.blogspot.com/2020/03/spurgeon-y-el-brote-de-colera-de-1854.html?spref=fb&m=1
  3. Psalms (volume 16) Kidner, Derek Series: Tyndale Old Testament Commentary
  4. Ibid.

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Finalizó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría.