Según el libro de Proverbios, ¿en qué consiste la sabiduría?

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Ensayo para The Master’s Seminary

Un libro para la vida diaria

El libro de Proverbios es un libro de sabiduría práctica, un libro que nos informa sobre la adquisición de ella a través de una serie de principios que elaboran las consecuencias al describir cómo funciona la vida en el contexto diario. En este sentido, Proverbios establece que Dios es quien determina el orden correcto para el funcionamiento de la vida.  Es notable que alguien «puede encontrarse así de pronto anonadado ante la noción de la majestad de Dios reflejada en el orden y armonía del mundo por Él creado»[1] (Pr. 3:19; 8:22-30); y por esta razón, desde el inicio mismo del libro, se señala que el temor de Dios es el principio, el asunto más importante, para obtener la sabiduría (Pr. 1:7). El temor de Dios se encuentra por encima de cualquier otro tema a considerar y es, asimismo, la atmósfera adecuada para apartarse del mal y del desorden que proporciona este mundo (Pr. 8:13; 16:6).


Teniendo esto en cuenta, la sabiduría en Proverbios apunta la manera en que el hombre puede vivir con este Dios de orden, en qué áreas y en qué maneras se puede demostrar que alguien es sabio; cuáles son los diferentes entornos de la vida en que se demuestra que alguien teme a Dios y que es, por lo tanto, sabio. El temor de Dios, —que implica «hallarse en admiración por su rectitud, majestad y poder y confiar en él en humilde dependencia [contiene] una relación recíproca, porque el temor de Jehová es el principio de la sabiduría (Pr. 9:10), pero la sabiduría guía al conocimiento y temor de Jehová (Pr. 2:1-5)».[2]

Todos los principios prácticos de Proverbios entonces, giran en torno de esta premisa que se reitera en distintos contextos para demostrar su aplicación. Así se observa que las calamidades llegan a la vida de aquellos que «aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová» (Pr. 1:29); que se requiere un esfuerzo de búsqueda diaria de la sabiduría, comparada con la búsqueda de tesoros (Pr. 2:1-4) para poder entender el temor de Dios (Pr. 2:5); y asimismo que no es la prudencia propia sino el temor de Dios el que generará la capacidad de evitar el mal (Pr. 3:5-7).

La sabiduría de Proverbios insta a tomar el rumbo y decisiones adecuadas que honrarán a Dios.

La sabiduría en Proverbios se describe en reiteradas formas y ocasiones y se enfoca en alinear la vida a lo que Dios es y pide, ya que esto determina la razón misma de su propósito por el cual es otorgada por Él a quien la busca. Hay inteligencia en conocer al Santísimo (Pr. 9:10); genera una confianza muy fuerte y «es un brillante principio divino. Está lleno de vida —vida temporal, vida espiritual, y vida eterna».[3](Pr. 14:26-27).

            También, la sabiduría de Proverbios insta a tomar el rumbo y las decisiones adecuadas que honrarán a Dios; por ejemplo, entendiendo que la posesión de riquezas puede traer turbación, —algo que no sobrevendrá con el temor de Dios aún cuando las posesiones sean muy pocas (Pr. 15:16); o también dirigiendo el corazón hacia un espíritu humilde que agrada a Dios como producto de una sabiduría que surge de temerlo a él (Pr. 15:33).

La sabiduría que necesitamos


Muchos otros aspectos son presentados por Proverbios y que denotan los resultados de la puesta en práctica del temor de Dios como principio para vivir sabiamente. De esta forma, la sabiduría consiste en vivir una vida que evita la pereza (Pr. 10:26; 13:4; 15:19; 20:4; 22:13, entre otros). También consiste en mostrar que la diligencia es parte de la sabiduría practicada (Pr. 10:4; 12:24; 13:4; 21:5), porque «Salomón no nos dice que la persona laboriosa logrará satisfacer hasta su último antojo. [Mas bien], al hacer lo que Dios le ha puesto delante y confiar en su providencia, alcanzará una satisfacción completa por el hecho de saber que el Señor le dará lo mejor»[4].

           Otra vez, la sabiduría en el libro de Proverbios consiste en otorgar a los padres dirección para enseñar a los hijos de un modo que honre a Dios (Pr. 3:1, 11,  21;  13:24; 19:18; 28:7, entre otros) y asimismo la dirección a los hijos para aprender a escuchar a los padres (Pr. 4:1; 5:7; 7:24; 8:32). Otros asuntos que demuestran que la sabiduría consiste en desarrollar una conducta que se alinea con el temor reverente a Dios y la búsqueda de honrarlo tienen que ver con el uso de la lengua (Pr. 10:20) y los hombres necios (Pr. 2:12; 24:1; 28:5; 29:8, 10), y aún también con la mujer extraña (Pr. 2:16).

La verdadera sabiduría consiste en enseñarle al hombre a través de la reverencia y adoración a Dios cuál es la manera de vivir que lo honrará.

Todavía más situaciones de la vida se hallan presentadas en Proverbios como deberían ser enfocadas a luz del temor de Dios y la búsqueda de la sabiduría; y todo ello representa «una preocupación consciente de complacer a Dios en todos los aspectos de la vida. La misión primordial de Proverbios es detallar de modo notable, memorable y conciso lo que significa estar enteramente a disposición de Dios»[5].  Por ello, este último argumento resume y responde lo que ya ha sido considerado: Los Proverbios enseñan que la verdadera sabiduría consiste en enseñarle al hombre a través de la reverencia y adoración a Dios cuál es la manera de vivir que lo honrará y como resultado le dará a su vez el disfrute de toda su permanencia en este mundo en su relación con Él, con otros y consigo mismo.  Quizá este proverbio lo resuma: «Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová» (Pr. 22:4).

El fin de la sabiduría

No hay duda que el libro de Proverbios como sabiduría práctica señala a algo mucho mayor que la presencia de máximas espirituales. Proverbios deja entrever que la sabiduría finalmente se encarna en una persona. El Nuevo Testamento nos recuerda que Cristo es «sabiduría de Dios» (1 Cor. 1:24); una sabiduría que confundió a los sabios de este mundo que ni supieron ni sabrán el verdadero valor de ella que se aprecia en Jesucristo, puesto que en él «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento» (Col. 2:3). El Espíritu de Dios es quien puede revelar esta realidad al corazón del hombre para que sea salvo.




[1] David Atkinson, Derek Kinder. Proverbios y Eclesiastés (Barcelona: Andamio, 2010), 24.

[2] Bruce Wilkinson, Kenneth Boa, «Proverbs», Talk Thru the Bible (Nashville: Nelson,1983), 163.

[3] Charles Briges, «Proverbs» Crossway Classic Commentaries (Wheaton: Crossway, 2001), 162.

[4] Ronald Cap Ehlke, Proverbios (Milwauke: Northwestern Publishing House, 2001), 127.

[5] W. S. Lasor, David A. Hubbard, y Frederic WM. Bush, Panorama del Antiguo Testamento (Grand Rapids: Nueva Creación, 1995), 535.

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Ricardo Daglio

Ricardo Daglio

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Estudio en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos. Continuó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría y está cursando su Maestría en Ministerio Bíblico en The Master's Seminary.